
CAMINO AL TRABAJO
Para Pilar Villaescusa
Con la sensación de no ser de aquí
pero tener que serlo, aparto el edredón,
destruyo la crisálida
y aún empapado por el agua
de los sueños, al agua de la ducha me entrego
inquieto, sin respuestas,
sin contestador para las llamadas
que recibo en sueños.
Sé que mi nombre está escrito en su agenda,
lo sé y cojo,
despierto y consciente ya, el móvil.
Hay en la calle un flujo de gente que camina
y en el pentagrama
de la ancha avenida soy una nota más
del canto de alabanza a la mañana.
Desde el otoño nace un fulgor maternal
que emana de las casas, y los árboles donan
sus hojas a la melodía de la Unión.
Rayos de luz trenzados por la bruma
lanzan vahos de mar, son cúspides
de un sol que reina y centellea
sobre las copas de los plataneros.
Camino entre la muchedumbre,
camino hacia ti
con un fuego en el pecho
que devasta mi álbum de fotos infantiles.
Soy otro, sólo este presente existe,
estoy naciendo
y una claridad apunta
hacia mi rostro mientras esa brisa
que envías aparta las trabas del camino.
¿Será esta mañana
un sueño retardado y real
o esta realidad tu sueño?
Saca el aligustre
sus ramas por la valla y me toca.
Subo sin amenazas
y sé que esta armonía vegetal
es tu llamada,
la llamada que estaba esperando,
la armonía que me espera,
la perfección que ahora ya tengo.